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NUESTRA CONCEPTUALIZACIÓN Y TRATAMIENTO

Nuestra opinión respecto a este tipo de problemas, es afín a la de algunos autores como Vittorio Guidano. Los síntomas son señales, información que hay que tratar de entender, ya que nos encontramos que en la gran mayoría de los casos reflejan de una manera muy “gráfica” la situación vital que puede estar teniendo la persona que sufre el problema.
Para ello es importante entonces avanzar un primer esbozo o teoría del funcionamiento de este problema.
Según los teóricos cognitivos tradicionales, es la manera de pensar la que provoca el problema. Una persona que sufre crisis de angustia piensa que se va a morir, o piensa que se va a volver loca y a perder el control de si misma en determinadas situaciones. Corrigiendo esta manera de pensar, mediante técnicas cognitivas de persuasión u otras, la persona empezará a pensar correctamente y los síntomas se reducirán.
En mi opinión, esto es una falacia. De entrada me parece una error, la descripción del trastorno desde el momento en que señala que “existe un temor irracional” o que “se da en ausencia de un peligro real” o que “el temor es desproporcionado”. Si las personas fueran ratones esto sería así, pero desde el momento en que un humano es el único ser vivo capaz de manejar, generar y construir significados mediante el lenguaje, estas descripciones son evidentemente simplificaciones racionalistas de algo que es tan complejo como la historia de cada ser humano sobre la tierra. Un animal nunca sentirá miedo al fracaso o pánico a llegar a la conclusión que es mala persona y a que está actuando de forma mezquina. Un animal nunca se sentirá “encerrado” o “asfixiado” por una relación o tendrá terror a comprometerse. Un humano evidentemente sí.
De aquí parte un primer punto fundamental en nuestra conceptualización del problema:
Existen dos grandes categorías de situaciones que pueden producir temor en una persona. La categoría de situaciones concretas y la de situaciones abstractas. La primera categoría está comprendida por todas aquellas situaciones en donde cualquier persona y/o animal sentiría miedo y/o pánico. Son situaciones evidentes, que toda persona podría por simpatía, entender y hasta compartir solamente con explicarle el motivo del temor. Estar ante una fiera que nos va a atacar, a punto de caer por un precipicio, ser agredido con violencia....En todas estas situaciones, si nos colocaran un aparato de biofeedback observaríamos una serie de cambios fisiológicos, como que se aceleraría mucho el ritmo cardiaco, aumentaría la conductancia de la piel (mide incrementos en la sudoración), aumentarían los valores del electromiograma (mide tensión muscular), cambiarían los valores del espirómetro (mide aire inspirado), etc...Por supuesto habrían también una serie de cambios cognitivos. Pensaríamos que vamos a morir, o que no “voy a salir de esta”, en definitiva pensamientos catastróficos. En cuando a la experiencia conductual, también habrían una serie de cambios, ya que las conductas estarían encaminadas hacia la evitación, es decir, trataríamos de huir, o estaríamos en actitud de defensa.
La segunda categoría reflejaría nuestra condición humana. En este caso para cualquier observador externo no sería evidente la existencia de ningún peligro. Incluso para el “agente” que sufre el problema, el único indicador de la existencia de una situación potencialmente peligrosa para él, sería precisamente el síntoma. De hecho el problema del “agente” es que no es capaz de hacer conscientes los significados que le están produciendo esta reacción. Pongo un ejemplo: existe un tipo de ataques de pánico que comienzan en determinadas situaciones donde el agente se siente limitado y/o oprimido y que provoca las sensaciones de asfixia, falta de aire y opresión toráxica. Se suelen desencadenar en atascos de tráfico, ascensores, colas de banco, etc...La persona que sufre el problema tiene las reacciones típicas de alguien que tiene miedo (las mismas que mencioné para la primera categoría, valen para la segunda), y que está sintiéndose encerrado, sin salidas. El problema es que el agente atribuye a la situación concreta, al atasco, a la cola, al ascensor, el desencadenamiento de la crisis. Si estudiamos mediante una biografía detallada los sucesos que están ocurriendo en la vida del agente, observaremos que probablemente se está sintiendo limitado, encerrado y sin salidas, en su vida real. Está seguramente involucrado en un compromiso o en una situación interpersonal de la que siente no poder escapar, y la situación concreta lo único que hace es evocar esa situación, con lo que se movilizan significados que solo pueden ser manejados siendo consciente de ellos.
El segundo punto importante en nuestra coceptualización del problema, es que no hay que eliminar los síntomas, hay que extraer toda la información que nos está dando del problema y CONECTARLO con la vida del agente. En mi experiencia, el síntoma remite o mejora de forma significativa en muchos casos simplemente por el hecho de que el agente se sienta seguro en relación al terapeuta y a su capacidad. Si aceptamos el hecho de que fundamentalmente hablamos de miedo, todo aquello que haga que el agente se sienta seguro, hará que el síntoma se atenúe. Si además, el agente consigue con ayuda del terapeuta conectar el síntoma que en principio se daba de forma azarosa, con lo que ocurre con su vida, así que lo que en principio era un problema somático o cognitivo, se convertirá en “un problema de mi vida con....” lo cual puede manejar o por lo menos aspirar a manejar y a convertirse en AGENTE. El problema aquí, especialmente a la hora de valorar la efectividad de las psicoterapias y de las farmacoterapias, es que normalmente se atribuye a la técnica empleada la mejora del síntoma, aunque no haya dado tiempo de aplicar la mencionada técnica. En estos casos, de no aumentar la comprensión del problema por parte del agente, probablemente los síntomas se vuelvan a dar en un corto espacio de tiempo, y el agente-paciente, tendrá que recurrir a las técnicas aprendidas o a los psicofármacos con asiduidad. Con respecto a las farmacoterapias, cualquier médico de urgencias está habituado al hecho de que un gran porcentaje de agentes-pacientes que requieren sus servicios porque tienen un ataque de pánico, mejoran desde el momento en que le es administrado un sedante, aunque sea imposible que le haya echo efecto inmediato. Aquí juega su papel una vez mas, la SEGURIDAD. El problema, otra vez, es que el agente-paciente, atribuirá al psicofármaco su mejoría.
El tercer punto es que el agente puede explicarse los síntomas como una incapacidad para “hacer” y uno de los trabajos fundamentales del terapeuta es tratar de que observe las excepciones. Existen en casi todos los casos situaciones en las que el agente ha sido capaz de exponerse y sobrellevar. Sin embargo, en la mayoría de los casos referirá que no le es posible desarrollar sus actividades. El miedo no es sino información sobre un límite personal. Se puede realizar cualquier actividad con miedo.
El no poder significa imposibilidad. Puedo NO QUERER correr con un dolor en el pié, que nunca se tratará de que NO PUEDO correr. Muchos de estos problemas empeoran porque el agente siempre que entiende que se lo puede permitir, y que las consecuencias no serán catastróficas, toma la misma decisión, EVITAR. Con esto, la opción de no intentar, ni enfrentarse provoca un aumento del malestar a medio y largo plazo, ya que la idea de que no soy capaz, de que no puedo, se incrementa.
El cuarto punto es fundamental. Todo cambio fisiológico, cognitivo y conductual es coherente con la emoción que conecta a la persona con su experiencia momento a momento. Una persona que está asustada por el motivo que sea, piensa de forma catastrófica, se le acelera el corazón, respira diferente, suda, tiembla...y además su tendencia a la acción es huir, por lo que su postura corporal, su actitud será de huida.
En ese sentido entiendo que es tremendamente dañino el “piensa en positivo”, esto hace que la persona se desconecte aún mas de su experiencia inmediata, además de ser algo tremendamente complejo de hacer. Cuando una persona está triste por una importante pérdida, NO PUEDE pensar en positivo, es más, NO DEBE pensar en positivo.
Otra cosa es que conecte sus miedos con su experiencia, y ENTIENDA que el hecho de pensar como lo hace, o de sentir como siente, es un reflejo, un indicador, información, sobre algo que tiene en marcha en su vida. Esto entiendo que es lo que se ha dado en llamar INTELIGENCIA EMOCIONAL. Si no eres consciente de cómo afecta a tu forma de pensar, tus estados emocionales, probablemente tomes malas decisiones.

Hasta aquí un breve repaso, una simplificación, de una serie de aspectos que entiendo son tremendamente complejos, pero fundamentales a la hora de poder entender nuestra forma de trabajar con este problema.
Simplificando aún mas: el tratamiento suele extenderse en la mayor parte de los casos, a unas diez sesiones. Si hasta ese momento no ha habido cambios, entonces es que la terapia no está siendo efectiva, probablemente por limitaciones del terapeuta, y dificultades a la hora de establecer la relación terapeutica.
Básicamente la terapia consta de tres grandes momentos:
1) Recepción del agente-paciente. En esta parte de la terapia se trata de obtener información sobre el problema, sobre los síntomas. Donde, cuando y con quién se dá. En que consiste (constrictivos o de “desvanecimiento”). Probablemente el agente-paciente (digo así, cuando considero que está en actitud paciente, de hecho en este momento hay que tratar de que tome actitud de agente) pida muchas seguridades al terapeuta, y trate de saber cosas sobre él (sobre todo su experiencia, si ha tratado con casos tan raros, cuanto tiempo lleva de terapeuta...). Este momento es crítico, puesto que se está construyendo la relación, y cualquier cosa que se admita en principio de forma implícita o explícita formará parte de la misma. Aquí se explicará al paciente en que consiste el problema y se le pedirá que observe atentamente en que situaciones se dan los síntomas.
2) Cambio de foco, y reconstrucción del problema. Con la información obtenida a lo largo de la semana, el ahora agente, se le hará evidente que los síntomas se presentan en unas situaciones y no en otras. Por ejemplo, para los que tienen malestar y opresión toraxica, observarán que los síntomas se dan en situaciones en donde se siente limitado. En ocasiones incluso será evidente que los síntomas se dan en presencia de determinadas personas o mejoran en presencia de otras.
Esta fase se extiende durante la mayor parte de la terapia, y está encaminada a que la persona conecte cada vez, mas y mejor, los síntomas con su vida.
Como se puede ver, en vez de pedirle a la persona que se “distraiga” del síntoma y que trate de evitarlo, se le pide que lo observe, que vea su “textura” que trate de ver en que consiste, que saque el máximo de información posible de él.
3) Fase de desvinculación. Una vez que la persona ha conectado el síntoma con su vida es capaz de ser agente, por tanto depende de ella el manejar los problemas en que está inmerso. Normalmente el disponer de esta nueva información provoca cambios, que realiza el agente. En este momento la terapia queda en manos de él mismo, y la periodicidad de las visitas se irán espaciando a su conveniencia. En los casos donde los síntomas reaparezcan en este momento, se trabajará con ello, ya que es información sobre como está percibiendo el agente la desvinculación de la terapia y del terapeuta. En algunos casos se acordarán sesiones episódicas a demanda del agente a lo largo de su historia personal, debido probablemente al surgimiento de nuevas situaciones problemáticas. En mi experiencia, estas sesiones suelen servir para confirmar lo que el agente ya sabe o cree saber de lo que le está pasando.

20 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola, Jesús.

Leí con mucho interés tu entrada sobre el tratamiento a los ataques de pánico. Es muy interesante lo que dices con respecto a que a veces "pensar positivo" puede ser lo peor porque, efectivamente, aleja aún más a la persona de la realidad.

Sufro de ataques de pánico desde pequeño. los "triggers" han variado con el paso del tiempo. En este momento me ataca el pánico ante una persona, una mujer obsesiva.

Una de las cosas que más me agobian es el sentimiento de que yo no voy a ser capaz de quitármela de encima, de que no soy dueño de mis actos, de que soy un esclavo de la situación... de que no seré dueño de mí mismo, en suma. Y es que cuando trato de enfrentar el miedo y hago algo proactivo (por ejemplo, escribirle), el pensamiento de que ella se va a volver a enamorar de mí, me llena de pánico. No sé bien cómo expresarlo pero es esto lo que me pasa... y por eso lucho por no enfrentarlo... pero esto empeora la situación. El pánico a que cometeré un error.. a que no soy dueño de mí mismo, me domina.

Sólo te quería comentar esto. De acuerdo, cada caso es tan particular y único como cada persona.

Gracias. Es un excelente blog.

Max

P. S. En caso de que me quisieras escribir, puedes hacerlo a maxinsanjose en hotmail.

Jesús Castro dijo...

Hola. Antes de nada agradecerte tu participación en mi blog.
Efectivamente, estas muy asustado, y tal como estás construyendo la situación, lo que sientes refleja perfectamente la realidad de la misma tal y como le estás dando sentido. No tienes control de la situación, ella puede sentir lo que quiera, y es posible que te acose cuando menos lo esperes, es decir, efectivamente estas a su merced y eso es terrorifico. Pero estás a su merced mientras tu lo permitas......así que al final de todo tu tienes un control total de la situación. El acoso es un delito, no tienes que escribirle, eso efectivamente es mantener un contacto, tienes que denunciarla, si realmente está realizando un acoso sistemático contra ti.
Informate sobre que hacer al respecto.
El pánico es el resultado natural de como estas "viendo" la situación.
Un saludo

Anónimo dijo...

Hola Jesús,
Tengo 28 años, desde que tengo conciencia de mi misma he sido una persona muy ansiosa, desmesuradamente perfeccionista y demasiado sensible. Este cóctel no me ha conducido a nada en la vida, o quizás si, me ha llevado a sentirme como me siento actualmente.Llevo más de un año sumida en una gran apatía y tristeza. Estoy tomando tratamiento de homeopatia y acupuntura pero no noto demasiada mejoria. De un tiempo a esta parte vivo en un continuo ataque de pánico,tengo mucho miedo a volverme loca, me paso los días en una continua sensación de irrealidad, todo mi cuerpo parece estar poseido por los nervios. Empecé a padecer acúfenos y miodesopsias hace más de medio año. En mi familia dicen que todo pasará que no me preocupe pero yo pienso que necesito ayuda, no soy capaz de salir de este pozo sin fondo. Sufro de agorafobia y últimamnete me sorprenden los ataques en mi propia casa, no sé que hacer, estoy desesperada. Las personas que me rodean no creen que deba ir a un psicólogo pero yo noto que estoy cada vez peor. No tengo ganas de vivir y le estoy cogiendo miedo a la propia vida.¿Qué debo hacer?
Muchísimas gracias por tu atención.
Este blog me ha ayudado a no sentir que soy un bicho raro en esta vida.

Anónimo dijo...

Bueno, llegué a tu blog buscando información sobre el tema de los ataques de pánico. Hace más o menos un año comencé a ir al siquiatra para tratarme el tema demis crisis de ansiedad. comencé con terapia cognitiva conudctual y con medicamentos. En un principio todo iba bien, de hecho hoy me encuentro mucho mejor que hace un año. Aún así, la situación no se ha acabado del todo. Yo tengo un profundo temor a sectores donde me han ocurrido malas experiencias; por ende, trato de evitar esos lugares, pero cada día se me reduce el radio de acción y he comenzado a limitar mi vida cotidiana, tratando de hacer que ella se limite a esa radio o zona de seguridad. Poco a poco, me he ido dando cuenta que no puedo salir sin personas de confianza y tengo un temor horrendo a todo cuanto me rodea... creo que lo mío ya es una agorafobia y de verdad me limita en todo: mi relación de pareja, mi vida profesional e incluso los momentos de distensión... comienzo a encerrarme y no sé como salir. Hay veces en que siento que soy un loco que no mejorará jamás y que quizás debo acostumbrarme a vivir así... ¿qué puedo hacer?

Jesús Castro dijo...

Hola. En primer lugar voy a contestar a la persona de 28 años.
Vamos a ver.....todos los síntomas que me cuentas son coherentes con una persona que está asustada, muy asustada. Tanto los acúfenos como lo que notas en los ojos, son debidos a la hipervigilancia provocada por el miedo. Esos síntomas lo han tenido en alguna ocasión todas las personas. El problema es que tu eres una persona que se asusta por todo aquello que cambia, es nuevo, o que no puede controlar. La decisión de si debes o no acudir a un psicologo es tuya, no de tu familia. NO entiendo porque ellos te dicen que no vayas, claro que ellos no son los que dejan de vivir, eres tu. Nadie te libra de tomar tus decisiones, incluido el hecho de decidir no hacer nada, o que otros las tomen. TAMBIÉN ESTAS DECIDIENDO TU.
Por otra parte ¿que tienes que hacer?: desde luego no lo que estás haciendo. Tienes que luchar, enfrentarte, no reducir cada vez mas tu horizonte. Te enfrentas al miedo, al miedo de tu propia capacidad para hacer frente a la vida sin apoyarte en nadie. Y eso solo cambia cuando ves que eres capaz, cuando haces algo.
No se si vives en Tenerife, pero si es así estaré encantado de poder ayudarte, si no, dime donde vives para intentar indicarte algún profesional.
Un saludo y ánimo.

Jesús Castro dijo...

HOla, al segundo anónimo. Te digo lo mismo que al primero. Además tu me das un poquito mas de información. Es muy interesante que mejores con unas personas y no tanto con otras. Supongo que es debido a la seguridad que te pueden aportar y a la confianza que tienes con ellas. Te proteges o te sientes protegido, así que evidentemente tienes miedo. Desde luego necesitaría mucha mas información, entre otras cosas, si los síntomas que tienes son de desvanecerte o marearte, o son constrictivos, de ahogarte o sentir presión y no poder respirar.
Esas malas experiencias te sucedieron en un momento de tu vida en que te ocurria algo, y ese algo, o no lo asociaste con como te sentías o no lo viste. El caso es que cuando nos pasa algo en nuestra vida, lo sentimos por supuesto en el cuerpo, y en un ámbito físico. Si las sensaciones que sentintes fueron de sentir que te ahogabas con malestar toraxico, es que probablemente tenias en marcha un conflicto con alguien o con algo, una situación o relación, en la que te sentias encerrado y oprimido. Tu, seguramente lo "separaste" esa sensación de ti, y lo convertiste en algo que nada tenía que ver con tu vida, porque si no, seguramente hubieras tomado otras decisiones.
Esto desde luego, es mucho hablar, y son solo hipótesis que te propongo con la poca información que me dás. Mira al momento en que empezaste a tener el problema y pregúntate que es lo que pasaba con tu vida.
Los mismo que al anterior, estaré encantado de poder trabajar contigo.
Un saludo.

Anónimo dijo...

hola, soy el del segundo anónimo.
La verdad es que en el momento de las crisis los síntomas son muy claros: se me nubla la vista, me da taquicardia, problemas para respirar, dolor en el pecho, debilidad de las piernas, sudoración excesiva, sensación de frío y a veces dolor de cabeza... durante las crisis se dan todos estos síntomas juntos. Además de ello, durante el día se mantienen constantemente la ansiedad, la que se manieifesta con una especie de contracción absominal (así como mariposas en el estómago). El miedo es de todo el día, sin excepción... los lugares de seguridad me mantienen tranquilo, pero de vez en cuando sufro de ataques de ansiedad muy molestos, donde veo todo negro y siento malestar estomacal, dolor de cabeza y desesperación o sensación de encierro. Además tengo acciones de aseguramiento constantemente, aunque con mi antiguo tratamiento las pude controlar y ya casi no las realizo. Lo más problemático es, a fin de cuentas, salir y caminar estar afuera de la casa e ir a mi trabajo. De hecho, mi tesis de pregrado se ha visto muy afectada por el hecho de que no me atrevo a ir a los lugares públicos como bibliotecas y archivos. No es que me sienta inseguro en ellos, sino que los viajes hacia ellos me sobrepasan y a veces simplemente no voy a ellos; lo que además me ha traído problemas con mi familia que ve esto como simple holgazanería y negación a abandonar el hogar, cosa que es falsa. Anhelo mi independencia, pero estos trastornos a veces me vuelven loco y siento que no podré superarlos.

Jesús Castro dijo...

Hola anónimo.
Entiendo. Estás aterrado y por lo que me cuentas, y por como tratas de justificar lo que NO TE PASA, creo, digo, que entiendo mejor cual puede ser el problema.
Tu familia te dice que es holgazanería, pero estan muy equivocados: no es eso, es que estás ATERRADO con la idea de la independencia (siempre por favor, tomate todo lo que te digo como una opinión, bien intencionada, por este medio tan frio, y con la poquita información de que dispongo). Claro que tu tampoco has valorado eso, para ti lo que te pasa no tiene que ver con tu vida, ni con los cambios que se están dando, ni con los que te temes. Mira y observa si alguno de los síntomas que tienes no son coherentes con los de alguien que está aterrorizado. Si la respuesta es positiva, entonces lo peor que te podía pasar ya te está pasando y solo puedes mejorar. Creo que la mejoría vendrá de la mano de dejar de evitar, de ser capaz de autocuidarte, de no sostenerte cada dos por tres en los demás, en resolverte como sea tus problemas tu solo, en definiva haciendo todo aquello que amplie tus horizontes, y haga que te sientas mas capaz.
Eso sin contar con la información de la que no dispongo. Si me cuentas un poco mas es posible que pueda ampliar lo que te devuelvo...
Un saludo.

Anónimo dijo...

Dime qué cosas necesitas saber, para poder especificar bien

Jesús Castro dijo...

ok. Vamos a intentar algo.....
Primero: dame datos, contestame a unas cuantas preguntas:
¿desde hace cuanto tiempo que te pasa esto?¿cuanto tiempo llevas de relación de pareja?¿como es la relación con tus padres y con tu pareja?¿que medicación tomas?, incluye toda la información que te parezca relevante, si tu madre o tu padre son muy protectores y/o "nerviosos", como era el ambiente en casa, como funcionabas en el colegio, etc....
Otra cosa, sería útil que observaras en que situación estás cuando te empiezas a sentir mal. Situación física, pero también personal, es decir, si has discutido con tu novia, si tu familia te ha presionado para que salgas, o todo aquello que esté pasando en tu vida en el momento de las crisis.
También es importante que te fijes en si no te ocurre nada o te sientes bien en una situación en donde se suponía o era esperable que te diera una crisis.
Un saludo.

Anónimo dijo...

Hola Jesús,
Soy la chica de 28 años que te escribió hace poco, no he podido entrar antes.Me llamo Carolina. Ante todo muchas gracias por tu contestación. Soy de Almería aunque ahora estoy viviendo en un pueblo perdido de la sierra de Jaén. Me encantaría poder vivir en Tenerife para poder visitarte personalmente pero va a ser difícil.
Al igual que el otro anónimo me encantaría poder explicarte todas las situaciones que cotidianamente me hacen sentirme mal y cual es la situación actual que estoy viviendo. No sé si puedo hacerlo por aqui porque quizás mi discurso sea demasiado extenso. No quiero molestar.
Espero impaciente tu contestación.
Muchísimas gracias por todo.
Un saludo.

Anónimo dijo...

Hola Carolina. Ya te diré yo cuando me molestas, déjame esa posibilidad.
Mándame esa información a mi correo electrónico:
psicologia@grupogp.info
Un saludo.

Anónimo dijo...

Buenas soy un chico 23 años. Tuve una mala experiencia una noche con el consumo de cannabis y me producio una taquicardia bastante fuerte en la que pensaba que me daba algo, pues desde entonces tengo pánico a cualquier sintoma de mi cuerpo, cuando notó por ejemplo mi pulso acelerado me acuerdo de aquella mala experiencia y me produce ansiedad en la cual padezco taquicardia, opresion el pecho y problemas de respirar, a consecuencia de esto me entra miedo a la posibilidad de que me suceda algo, digamos que me entrá un ataque de pánico, se que no me volverá a pasar porque he dejado de fumar y intento hacer una vida sana pero siempre estoy en "alerta", supongo que eso lo que me produce mi ansiedad. Tambien en que no soy muy positivo.

jesús castro dijo...

Hola. Eso que te ha pasado es típico. Se unen dos cosas, los efectos del cannabis (popularmente conocidos como "blancona" cuando te has pasado con él) junto con ciertas caracteristicas personales. El caso es que después de esa experiencia te asustaste y sigues asustado, tanto como para no consumir mas. Ahora estas chequeando contínuamente "como está" tu cuerpo. No te asustan los síntomas. Los síntomas se dán porque estás asustado, y es normal que cuando uno está así, su corazón lata mas deprisa, y note sensaciones diferentes a cuando no se está asustado. El problema es que la forma de pensar tambien cambia cuando tenemos miedo y vemos en todo un potencial amenaza, incluido el hecho de que nuestro corazón lata mas rápido.
Te va a a seguir pasando, vas a seguir teniendo los síntomas, y eso es bueno, indica que estás vivo. Otra cosa es que puedas "salir" de la explicación que te surge para ellos.
No dejes de hacer cosas basandote en ellos, sigue enfrentandote a los retos de cada día, y de esta forma todo irá volviendo a la normalidad.
Valora el acudir a un profesional de la psicología, o consulta con tu médico.
Un saludo cordial.

Anónimo dijo...

Hola Jesús:
Mi nombre es Francisco y soy el que te escribió el anónimo del 14 de marzo. Hace tiempo que no me he conectado y por lo mismo no he podido responder a las preguntas que me hiciste.
Ahora bien, en cuanto a la primera pregunta (¿desde hace cuanto tiempo que te pasa esto?), tengo recuerdos de haber sentido miedo desde hace muchos años. Éste miedo me venía por momentos, a veces pasaban años sin sentirlo y volvía repentinamente y podía durar un año o más, pero se me hizo recurrente, constante y muy fuerte hace unos cuatro o cinco años. Recién hace un año que decidí ir al siquiatra, pues me avergonzaba mucho contarle a mi familia mi situación.
La segunda pregunta (¿cuanto tiempo llevas de relación de pareja?): llevó una rlación de dos años y ocho meses con mi actual pareja.
La tercera pregunta (¿como es la relación con tus padres y con tu pareja?): mi relación con mi pareja es muy buena, aunque se ve debilitada cuando los intereses de ella chocan con mis miedos; por ejemplo ella quiere viajar o ir la playa y el solo hecho de pensar en ir a un lugar que no conozco me aterra y eso produce peleas a veces. Con mis padres la relación es excelente, especialmente con mi madre. Por un tiempo tuve un choque muy fuerte con mi padre, el cual coincide con los momentos en que me hallaba con mucho estrés y pánico; generalmente no tengo problemas con mis padres, pero siempre me he sentido un tanto desplazado por ellos, pero no directamente, sino más bien por pequeñas cosas que ellos hacen.
última pregunta(¿que medicación tomas?): estuve aproximadamente seis meses con terapia cognitivo-conductual y tomando paroxetina de 20 miligramos. El problema fue que no pude seguir comprando el medicamento y tuve que dejar el tratamiento de forma arbitraria, lo que sé no es para nada bueno.
Después del tratamiento tuve una mejoría un tanto leve, pero cuando traté de superar los lugares que me producían maor temor o las situaciones que más me producían pánico, no fui capaz de conseguirlo, pues el temor y las imágenes mentales que producía eran muy fuertes. Mis síntomas te los describí en el anónimo anterior. No sé cómo mejorar porque me da mucho terror enfrentarme al solo hecho de "creer" que llegará una crisis. Ahora bien, todos los síntomas se me presentan generalmente en la calle (agorafobia) y en los lugares cerrados como asas y departamentos me dan tan leves que aprendí a controlarlos.

Jesús Castro dijo...

Hola Francisco, esto es un lio contestarlo por aquí. Envíame un correo electrónico a grupogp@grupogp.info y te contestaré. Me lio con tanto anónimo.
Dime tu edad también. Y me mandas que tipo de situaciones provocan que sientes que tus padres te dejan "al margen". Es interesante ese aspecto.
También quiero que observes en que situación estás cuando estas peor, cuando te sientes mas vulnerable. Por situación me refiero a momento de tu vida, que es lo que crees que los demás esperan de ti, EN QUE MOMENTO ESTAS, QUE DECISIONES SE SUPONDRÍA QUE TENDRÍAS QUE ESTAR TOMANDO SI NO FUERA POR LO QUE TE PASA.
Te ruego que me contestes al mail.
Un saludo.

Antonio dijo...

Hola Jesus.
Me llamo Antonio,,y desde los 16 años sufro problemas de ansiedad, ahora tengo 32 y me tomo las cosas con mas calma,,,todo empezo con un ataque de panico, debido al abuso de canabis,,,en esa epoca no existia este blog y creo que tampoco internet,,,me alegra ver a alguien que ayuda de forma desinteresada a los demas, creo que uno de los problemas de esta "enfermedad", es que, quien la sufrimos creemos ser los unicos, el unico, sobre todo al principio, intentamos negarlo y mantener las apariencias, por miedo a que nos llamen locos,,,,,creeo que este blog ayuda a que eso cambie.
Mi experiencia personal por otro lado es medio complicada, pero creo que poco a poco la voy superando, la solucion para mi reside en afrontar los miedos, (cosa que no resulta facil) tomo medicacion y me siento bastante dependiente pero espero mejorar y ser libre otra vez....
Gracias.

Jesús Castro dijo...

Hola, grácias por tus comentarios. Si, el miedo funciona así. La cuestión es si realmente estás confrontando el núcleo de tus miedos. Cuanto mas mejore tu percepción de competencia, y mas independiente y capaz de veas, menos miedo y por tanto menor sintomatología tendrás.
Animo en la lucha.

Danna dijo...

Hola a todos. Antes de nada: Gracias Jesus por ayudarnos y como a mi me ha ayudado leer sobre el tema, por si sirve a alguien ahí va mi experiencia personal:

Después de una vida metida literalmente "en una burbujita" gracias a la cual desarrollé una personalidad que creía de hierro y tras haber sido la confidente y consejera de medio mundo me encontré sin darme cuenta trabajando a mil por hora en una empresa internacional y metida en la típica relación de más que amigos (pero nada más)

Problema! Tal y como dice Jesus he comprobado que las relaciones desencadenan crisis, supongo que la frustración de esperar y esperar unido a una crisis profesional y a la no asimilación paulatina del inicio de mi edad adulta, me hizo cuestionarme diariamente "ABSOLUTAMENTE TODO" hasta llegar a minar mi seguridad y florecer pánicos y miedos hasta entonces impensables en mi persona. Miedo a desmayarme, miedo a volar, miedo a la multitud, miedo a hablar con determinadas personas (todo con las correspondientes taquicardias, malestar, mareos, sudores...ya sabéis ansiedad y fobias).

Pero chicos, no podemos cuestionarnos todo y sobretodo no podemos ser cobardes, yo lo fui en su momento pero el temor ha “dejar de hacer” pudo más que el “no hacer”.
Me explico, tenía que volar por exigencias del trabajo, después de una noche sin poder dormir y vomitando no me quedó otra que cancelar un viaje. (Increíble, esto ya era grave, interrumpía mi vida profesional). Aplacé el viaje lo máximo posible, solo tenía 15 días para arreglar mi cabeza y no volver a cancelarlo y que peligrara mi trabajo, así que me dediqué a prepararme para ello mental y físicamente: iba a centros comerciales, a iglesias llenas de gente e intentaba controlar mi cuerpo (analizaba cada síntoma), mi sudoración, mis palpitaciones, y ya cuando sentía que me mareaba pensaba, si me mareo pues ya está, malo será que alguien no me ayude! os juro que lo pasé fatal pero lo superé ya era capaz de estar en cualquier lado sin agobiarme o controlando el cuerpo con el pensamiento, como? pensando en positivo. (En este caso es buenísimo pensar en positivo, respeto a mi relación, la analicé, siendo realista vi que era lo que me ahogaba y me separé). Descubrí que cuanto más pensaba que me iba a pasar algo, mi cuerpo reaccionaba a ese miedo como si tuviera a un león enfrente de mi (y que había…gente escuchando misa o comprando perfumes…IRRACIONAL) Solo quedaba un problema por resolver, las noches anteriores a coger el vuelo...y si no dormía?...y si en plena reunión me desvanecía?, y si me daba un ataque en el avión? Y SI…NO PENSARAMOS TANTO en auto cuestionarnos?? Bueno, pues me dediqué a agotarme físicamente, casi me volví hiperactiva para no pensar!!! Finalmente el día anterior, puse la tele para no pensar, dormí como un lirón y… VOLÉ…y sabéis que descubrí? que al avión siempre le he tenido un poco de respeto o sensación de miedo pero controlado y diferente al de las “nuevas fobias”, pues se repitió la misma sensación, en el avión tuve la misma sensación de siempre, la cual era un placer al lado de todas las otras y además mi ego había aumentado por conseguir enfrentarme a mi miedo…superada la fobia!!! . (Lo cual me lleva a pensar acaso un miedo saca otro? Todo creo que son asociaciones del cerebro) Se que es duro, pero pensar que más duro es reducir tu circulo, hacer sufrir a los que están a nuestro lado por no enfrentarnos a nosotros mismos, renunciar a las cosas de la vida por un trastorno que debemos corregir (es como el que se rompe una pierna jugando…acaso no tiene que ir a rehabilitación para volver a andar bien???)

Un niño pequeño llora en su habitación, cuando entráis os dice llorando y presa de un ataque de pánico: hay un monstruo en el armario ¿que haríais? decirle que no abra el armario nunca y que siga con ese miedo para siempre o abrirle el armario y aunque pase unos segundos de pánico (mientras os dirigís a la puerta) cuando vea que nada hay, dejará de temer lo ilógico.

Os animo a la terapia de choque, por mucho que os duela, notéis que el corazón salga del pecho, sufráis, sudéis, os mareéis, penséis que os pasará lo peor...que pasa?? Acaso somos invencibles??? Chicos, todos tienen debilidades, pues he aquí lo que nos ha tocado vivir, que no nos hunda y sobretodo, pase lo que pase que no cambie vuestra vida (abrid el armario!). Carolina, aquel que está loco, desde mi punto de vista y por desgracia, no tiene la opción de plantearse que esta loco, nosotros estamos experimentando algo nuevo (la teoría no la sé pero la practica…) y por ello pensamos que estamos mal… simplemente son conexiones erróneas y hay que reeducar al cerebro que anda un poco despistado e identifica mal las agresiones externas.

Quiero dar las gracias a mi padre. Fue el quien después de reventar tras decirle el porqué de no coger el vuelo y explicarle lo que me pasaba desde hace como 6 meses atrás, fue muy duro conmigo, excesivamente duro y entre otras cosas me dijo... tienes 2 opciones: ir a que te atiborren de pastillas para toda tu vida o analizar tu mente, tu cuerpo y lo ilógico que es que alguien que ha volado toda su vida, tenga miedo a volar, que alguien que es súper sociable, tenga miedo a la gente, que alguien que adora los centros comerciales no pueda entrar en ellos, que alguien renuncie a salir de juerga, a ir de viaje por miedo a…en definitiva VIVIR!! por algo ilógico...y así fue, sigo luchando y haber quien gana la guerra…CUERPO o MENTE!!

Suerte y ANIMO que podemos!

Jesús Castro dijo...

Hola Danna, grácias por tu valiosa aportación y por el tiempo que te has tomado en contestar.
Solo una puntualización: nadie controla lo que piensa, al igual que nadie controla lo que siente, ahora bien, todos controlamos lo que hacemos. Esa es la clave, tu has hecho cosas que han sido clave para que no te ocurran otras.
Felicidades.....